Que el Sistema se ha caído, es algo evidente. Si lo levantan ellos seguro que será más de lo mismo. Cambiarán de nombre y se llamarán los Neoneos, por ejemplo; quedaremos hipotecados para un buen montón de años y sufriremos con ello. Si lo hacemos nosotros, sufriremos igual, pero será a nuestra manera; y a lo mejor puede que nos deshagamos un poco de ellos; porque del todo, del todo, no vamos a poder. ¿Nos plantamos de una vez por todas? ¿Dejamos ya de hacerle el juego a los “desinquietos”? Que ¿cómo nos deshacemos de ellos? Sigamos leyendo.
Primero que nada nos preguntaremos quienes son los desinquietos. Veamos. De cien personas, coge una y ese es un desinquieto. ¿Y qué características tiene que tener? Pues mira, ponle un poco de inteligencia y/o gracia (dotes de seducción); luego, que tenga algo de ambición; que sea muy emprendedor y que siempre busque el beneficio propio; que sea lo menos altruista posible; que su garganta sea ancha y profunda (siempre querrá más); que piense que los demás son tontos y que es legítimo aprovecharse de ello; que sea pragmático y corruptor, y sobretodo, que no quiera dejar tranquilos a los demás, que se empeñe en nombre del “progreso” (del suyo, claro) en no dejarnos vivir tranquilos. Necesitan “oportunidades de negocio”; montan sus centrales nucleares; tienen que trabajar 15 horas al día, tener su mente entretenida, necesitan el dinero como objetivo (o el poder); invaden países, crean guerras para vender sus armas, matan a la gente que “les sobra”; roban y roban; siembran minas para luego “recogerlas” (esto en sentido figurado, las minas las siembran en el tercer mundo y ya no se quitan, van desapareciendo mientras aparecen niños mutilados). ¿El demonio? No, no; simplemente un desinquieto.Olvidémonos de “nuestro progreso” ya no lo va a haber, por lo menos de esa clase. Tenemos a los desinquietos a nuestro alrededor pero aún no los hemos señalado con el dedo. Cuando veas uno, señálalo; que no se te pase por alto. Aunque no lo sepas, aunque no lo creas, aunque todo te esté diciendo lo contrario… ese es tu enemigo.
Hay otro uno por ciento que destaca también, pero no es precisamente por ser un egoísta o un aprovechao. Le motivan otras cosas, va a su rollo, y sin querer, también es arrastrado un poco por los desinquietos. Este sí que es creativo. Pero los que de verdad vamos arrastrados por ellos somos el 98% restante. Vamos siempre como sonámbulos y nos hipnotizan para que les hagamos el juego.
Los desinquietos de toda la vida la han cagado esta vez, porque con su descontrol se han pasado cien pueblos. Ya nada será igual que antes. Pero sólo si nosotros queremos.
En el mundo en que hemos estado hasta ahora, en nombre de la libertad han esclavizado, matado y hecho un montón de crímenes más. El capitalismo no es racional; no puede parar de destruir para luego reconstruir; tiene que “crecer”; necesita tener un enemigo enfrente, y si no lo tiene lo creará él mismo; al capitalismo no le gusta la democracia, nos impone la suya; nos dice que tenemos libertad y que podemos decidir, pero utiliza sus medios para influir en nuestra decisión; con su dinero (y el nuestro) montan un tinglado de normas para someternos a sus conveniencias (impuestos, policía, leyes, medios de comunicación, gente que chupa del Sistema…) El mundo del que venimos nos ha engañado. Si cogemos todo lo que se debe en el planeta y lo sumamos, siendo optimistas veremos que la moneda emitida (el dinero) no llega ni a la cuarta parte de esa deuda. La moneda se “ha perdido” por entre los números que manejan a su antojo. ¿Qué tipo de enredo es este? ¿En qué clase de mentira nos han embarcado? ¿Qué está pasando? Si dejamos que desaparezca la moneda e inventen una virtual para todo tipo de transacciones, ahí si que estaremos perdidos, porque además de manejarlo como les de la gana, nos controlarán.¿No te has preguntado nunca porqué una línea aérea convencional puede hacer otra a la que denomina “Express” y puede ofrecer viajes más baratos? Mira cuánta mentira: En la primera se pagan sueldos altísimos; tienen que coger agradecidos a familiares y amigos de políticos y gente de poder; los sueldos y gastos de representación de los directivos alcanzan cantidades astronómicas, hay que hacer publicidad (subvencionar) a determinados medios… ¡por eso sale el billete al precio que sale! Ahora traslada esto a las eléctricas, al gas, al petróleo, a la automoción, a la Banca, a la prensa, a cualquier cosa que no podamos controlar y que sirva para estrujarnos. ¿Qué te parece el mundo en el que estamos? Lo estamos pagando con nuestro dinero, con nuestro esfuerzo. Se lo estamos dando para que “nos tengan controlados”.
Ese es “nuestro mundo”; ese es el mundo en el que hemos estado viviendo, y hay mucho más por decir, infinitamente más. Ya nada va a ser igual porque mucha gente lo ha visto. Hay muchas personas que lo han sufrido, lo están padeciendo, y lo van a vivir muchas más. No hemos sido sólo nosotros los que hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades, sobretodo han sido ellos: políticos, financieros, grandes empresarios, grandes funcionarios… comparemos nuestra deuda con la de esos. ¿Quién ha estado viviendo en una mentira, en una gran mentira? ¿Vamos a seguir dejando que sea esa clase de gente la que nos diga cual es el “buen camino”? Está en nuestras manos, de verdad. Por primera vez en la historia el 98% no es del todo súbdito. Tenemos un arma, ¡atención! ¡Un arma! Que tiemblen. Nuestra arma es el voto. Pero cuidado, lo hemos visto hasta ahora, si no nos damos cuenta de todo esto, si no denunciamos a los “desinquietos”, si no vemos claramente a quien hay que votar… seguiremos con lo mismo. Necesitamos otra clase de gente, y la hay. ¿Quién te obliga a votar a esa gente?
No nos engañemos, vamos a sufrir un buen puñado de años, pero hay dos formas de hacerlo: Con esperanza o sin ella. Tú eliges. Deberíamos decirles alto y claro: “¡Desinquietos del mundo, dejadnos vivir tranquilos!”.
Juan-Lorenzo
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