Y no al revés. Un buen día una estrella supermasiva situada en un sector cualquiera del espacio, implosiona de tal forma que crea lo que llamamos un agujero negro; un punto de una fuerza atractora tan brutal que ni siquiera los fotones (las partículas de la luz) que hipotéticamente pudiera generar, pueden escapar de él.
La materia que vemos son partículas de luz directas generadas por estrellas o indirectas reflejadas por el resto de objetos del espacio. Cualquier fotón que viaje por el espacio y tropiece con un agujero negro, será absorbido por este, y al no ser reflejado no lo podremos ver. De ahí que le llamemos “negro” porque no se ve; porque ni salen ni refleja fotones. En el Universo la materia se muestra como una serie de mini partículas que se mueven a distintas velocidades produciendo calor con su fricción. Con la invasión del frío sobre el calor se produce una disminución de este roce y cualquier tipo de materia se va enfriando. Luego, esta materia “fría” es atraída o atrae a otra materia y se inicia el ciclo de nuevo: más fricción, más calor. Este proceso podemos considerarlo como la máquina transformadora por excelencia y está basado en la ley de la atracción universal.
Pero siempre hay un pero: No sabemos lo que es un agujero negro. Sabemos que tiene algo que ver con la materia porque atrae a esta y se la engulle; pero no sabemos qué hace con ella. Nos preguntamos si será algún otro tipo de máquina transformadora de la materia como son las estrellas, pero no lo sabemos. Un agujero negro incipiente, debido a su inmensa masa, comienza a extender sus tentáculos y atrapa cualquier cosa que entre dentro de su ámbito de acción. Son atraídas estrellas, planetas, asteroides… luz. El fenómeno es muy parecido al efecto del desagüe del lavabo. Fíjate y verás qué parecido es al movimiento de una galaxia. No son las galaxias las que hacen un agujeronegro, es el agujero el que atrae y se alimenta de las estrellas “cercanas”formando el remolino que conocemos como galaxia. La fuerza de atracción del agujero negro recién nacido sólo llega a los sistemas estelares más inmediatos. Estos lo acaban alimentando y este va creciendo en masa y en poder de atracción, pero esta fuerza es limitada y no llega a los extremos de la galaxia. Se produce entonces un efecto en cadena, los sistemas más cercanos atraen a los inmediatos más lejanos. Se suman fuerzas. Una espiral cuyo camino es la trayectoria inevitable hacia un mismo destino final: El agujero negro.
A mayor tamaño más estrellas entre galaxias atraerá. Incluso hay galaxias enteras que chocan pero no sabemos exactamente qué pasa con sus dos agujeros negros. Es como si toda la materia del Universo estuviera siendo atraída por estos agujeros negros, como si las galaxias fueran materia “a punto” de entrar en esa máquina que no sabemos qué hace; si transforma o no, ni en qué se transforma, o si se trata de “puertas” a “nuevos Universos”. Tampoco podemos imaginar cómo sería “nuestra materia” cuando pasara a ese hipotético nuevo Universo. Aunque se observa que desde el agujero negro surgen dos especies de chorros contrapuestos y en el plano vertical de la galaxia, no sabemos qué son aunque no parece que sea toda la materia engullida y transformada, o si quizás pudiera tratarse de algún tipo de resto no transformado y que es expulsado (no digerido). Todo el proceso está ahí y se puede ver en sus distintas fases, lo que pasa es que no sabemos interpretarlo y le damos nombres distintos cuando son fases del proceso transformador. Enana blanca, pulsar, quasar, enana roja… todo son estrellas siguiendo su proceso.
En definitiva, que no sabemos casi nada. Lo poco que sabemos es que eso que denominamos agujero negro está ahí y cuyo fenómeno tiene que obedecer a las leyes físicas de este Universo pero que aún desconocemos en su totalidad.
Es posible que la cosa no sea tal y como la he descrito; puede que haya fallos de base que hagan que la teoría expuesta se desmorone, pero es adonde la lógica de este momento me lleva. Pido disculpas si en alguna cosa he metido una pata muy gorda. De lo que se trata es que nos acostumbremos a mirar, a observar, a reflexionar, a extrapolar, a sacar nuestras propias conclusiones (abiertas, por cierto), pero nuestras al fin y al cabo. Nos tenemos que acostumbrar a ser críticos y no aceptar sin más cualquier cosa que se nos diga. La ciencia se ha equivocado en sus planteamientos un montón de veces. Esto es sólo una hipótesis que probablemente esté por ahí, y no es que haya leído o visto mucho sobre esto, pero tal y como la he formulado no la he visto por ningún sitio planteada de esta manera.
Yo no sé a ti, pero a mí me entra una especie de cosquilleo cuando descubro lo poco que sabemos en general y me sorprende cuando alguien se hace un montaje de “conocimiento” en particular, basado en tradiciones o en la fe. Cuando por curiosidad miro a mi alrededor siento humildad y al mismo tiempo la grandeza hincha mi pecho y tengo la consciencia de que todo esto es algo grande, muy grande, y no sólo en tamaño.
¿Le damos caña a la ignorancia y a las pocas ganas de pensar?
Juan-Lorenzo

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