Ayer, cuando reflexionábamos sobre la Huelga General de mañana, se nos olvidó tomar en consideración una cuestión importante: El miedo.
He escuchado a mucha gente y el miedo está presente.
Si eres un empresario o profesional y por lo que sea no quieres hacer huelga, sepas que estás en tu derecho de no hacerla, puedes mantener las puertas abiertas, si quieres. No tengas miedo a los piquetes o al “qué dirán”. Otra cosa es que obligues a tus trabajadores bajo amenazas más o menos explícitas “a que si hacen huelga, que se atengan a las consecuencias”. Esto no sólo no sería jugar limpio, sino que sería inmoral. Sé que es una lucha posicional de intereses, pero deberíamos ser un poco más honrados.
Por otra parte, si eres trabajador y tienes miedo a las “consecuencias” de tu empresario si haces huelga, lo entendería; la amenaza está siendo muy fuerte. Con esto de la crisis y los resultados electorales, los empresarios están envalentonados y saben lo que vale el trabajo y utilizan la amenaza. Pero el que lo entienda no quiere decir que lo acepte. Los trabajadores deben tener información (y no precisamente por la prensa), y en consecuencia han de formarse una opinión. A partir de ahí, como persona, ya no como trabajador o “dependiente”, uno debe ser fuerte y consecuente con las conclusiones a las que ha llegado. Si has decidido que la huelga es justa y que debe hacerse, tienes que ser coherente, mantenerte firme, y acogiéndote a tus derechos, manifestar al empresario sin ningún resquicio de duda, cual es tu decisión. Sé que habrá mucho en juego, cuando lo plantees, pero es que antes que trabajadores somos seres humanos y tenemos nuestra dignidad.
Los empresarios no quieren hacer huelga para trabajar un día y ganar más dinero, no; lo que quieren es castigar “a los otros”, al enemigo; querrán que la huelga sea un fracaso. También te dirán que no se puede “parar la maquinaria”, que luego cuesta mucho de arrancar. Te pueden decir que hay mucho trabajo por hacer. Tú mismo lo puedes ver: Mentiras, mentiras y más mentiras, quieren que el trabajador “pierda” el pulso para ellos tener más poder y menos costes salariales.
Si decides hacer huelga, y una vez pasado el mal trago de decírselo al empresario, mañana no lleves a los niños a la escuela, coge a tu familia (si el tiempo lo permite) y sal a dar una vuelta por los alrededores, o al parque más cercano. Aprovecha y disfrútalos. Vale la pena. En esta vida todo no es dinero y trabajo. Hay otras cosas que nos estamos perdiendo y que también son muy importantes.Dale caña a los miedos. Saca pecho y defiende tus derechos.
¡SÍ A LA HUELGA GENERAL! ¡NO A LOS RECORTES DE NUESTROS DERECHOS!
Juan-Lorenzo

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